Sunday, June 28, 2009

Bicherías: Revisando gramática

Es que tengo tu cuerpo; en la acepción que me resulta más cómoda.

tener.

-Profesar o sentir cierta actitud hacia alguien o algo.

-Dicho de una persona: Afirmarse o asegurarse para no caer.

-Dicho de un cuerpo: Hacer asiento sobre otro.

-Atenerse, adherirse, estar por alguien o por algo.

Tuesday, May 26, 2009

Cortos: A quemarropa

Circa 2009

Los ojos de iris fundido me dicen toca. ¿Con qué respondo? Boca.

Friday, May 22, 2009

Bicherías: Resistencia a la Reincidencia o al revés



No soy partidaria a las reincidencias; suelo lanzarme a los márgenes de tirarse con tacos puestos o extirpar a una persona de mi vida sin más palabras. Tampoco digo que sea la decisión correcta, porque dentro de mi proceso de recolección de inferencias aplico la irracionalidad con mucha satisfacción. Sí, es complicado, deal with it.

Luego de conversaciones con las amigas-diosas, un sireno del Caribe y tropiezos con el narciso que se niega a desaparecer, me intriga el por qué de las reincidencias o resistencia a ellas.

Uno de mis argumentos, o al menos lo que me digo para engañarme y no reincidir, es la reconciliación de un sentimiento, calentura, pensamiento del pasado no suele corresponder a lo que ocurra en tiempo presente. Entiéndase si fuera a reincidir, ya yo tengo (al igual que la otra persona) una película hecha. Escribí el diálogo de las partes, el clímax y la conclusión. Con toda probabilidad, mi screenplay es incompatible con el del otro actor o extra. Por lo que mis expectativas puede que no sean similares a lo que ocurra en la práctica. Además, algunas reincidencias son planificadas, acordadas como una cita médica, lo que le quita espontaneidad y sabor.

Por todo lado, la narcisa que habita en la cabeza no tolera que le hieran su orgullo. Bastará un insulto grave, desacuerdo fundamental, incompatibilidad de locura o traición para sacar a un mortal del recinto. Entonces, ¿dónde quedan mis palabras de destierro carnal si recibo de vuelta al culpable?
Pero llegan esos momentos cuando la nostalgia se cuela como una sabandija por debajo de la puerta en un día lluvioso, o cuando el recuerdo de un instante te golpea con el olor de un apartamento recién pintado, que piensas convencerte de lo contrario. ¿Qué hacer? Mirar el reloj para ponerle tiempo al ejercicio de los lagrimales. Cernir las vivencias pasadas para ubicarlas al lugar que pertenecen. Y saber que eres otra, la de cuerpo caliente, la entretejida de tiempos, la irreverente.

Wednesday, May 13, 2009

Viajes oníricos: ¿Cuándo acaba esto?

A mis manos se aferraba el cartapacio que contenía nuestra historia; tu versión al menos. Estaba forrado en piel, como aquellas que el sol marea, los matices a la vista parecen ásperos, pero basta tocarlos y sentir la suavidad. Pegué la nariz para olerte, sabía que tus dedos recorrieron las páginas. Allí leí tus reclamos, las palabras no dichas y encuadernadas. Preguntaste el por qué de mi orgullo, aquel viaje que diste esperando te encontrara, o encontrarme esperando. Recopilaste nuestras fotos, las que te presté alguna vez con mi mirada. Pasé por las últimas páginas a las cuales fijaste otras imágenes retocadas. Debajo las letras anunciaban un compromiso, el tuyo, el que nunca fue mío, junto a la acompañante facsímil razonable de greñas amarillas y pensamientos de autoayuda. Bastó un aleteo de mis pestañas para poner el retrato en movimiento: ella cargando el peso de un brillo falso en su izquierda que jamás podrá opacar mi reflejo en tus ojos.

Saturday, May 09, 2009

Con la boca por fuera

y te declaro amenaza de muerDe.




Thursday, April 30, 2009

Cartas abiertas a un adorable macharrán: Jacks


Contigo: -no juego más ná.

Friday, April 03, 2009

Estrógeno cien grados prueba: Res ipsa loquitur

Esperé a que mami tomara un sorbo de café para decirle que ayer había visto a Rafael. ¿Qué hiciste? La cuchara sonó sobre la mesa como el redoble de quien espera un acontecimiento dramático. Pues, él cruzaba la carretera, corriendo de lo más atlético. Agarré un pedazo de pan y lo ahogué en el café. No te creas que olvido lo que me hizo. Así que cuando estuve cerca, aceleré el carro. Si lo vieras, cuando escuchó el rugir de las gomas, los ojos le cambiaron de coraje a sorpresa. Mordí la melcocha de acafeinada con satisfacción. Pero Ana, ¿cómo se te ocurre? ¿Estás loca? Mami siempre lo quiso como un hijo, ya imaginaba la letanía que se aproximaba. Motivo tienes pero no me gustaría ver a mi niña en la cárcel. Ambas soltamos una carcajada sabiendo que yo aun lo quiero, aunque mi afecto sea un tanto particular.

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